Este término no es una expresión del entorno
actual en que vivimos. Una sociedad interconectada por las innovaciones
tecnológicas que permiten que la información fluya de manera instantánea desde
y en cualquier parte del mundo.
Este ambiente surgió gracias a las Tecnologías
de la Información y Comunicación (TIC) que facilitan la producción y
distribución de la información, así como la conexión entre personas que están a
miles de kilómetros de distancia, impulsando la globalización.
Por eso, como ya mencionamos antes, la Sociedad
de la Información ha desencadenado una revolución en la forma como accedemos a
la información y como interactuamos entre nosotros.
Atrás quedaron las
épocas en las que, por ejemplo, para resolver una inquietud debíamos leer
libros enteros hasta dar con la respuesta, pues Google ha facilitado el acceso
al conocimiento con información de calidad indexada con técnicas como el SEO.
De igual manera, las redes sociales como Facebook o Twitter nos mantienen actualizados, ya que brindan inmediatez en la circulación de noticias o eventos que están ocurriendo en este preciso momento a diferencia de otros medios tradicionales como la prensa.
Los orígenes del concepto de Sociedad de la
Información se remontan a la década de los años 60 cuando comenzó a observarse
que la Sociedad Industrial empezaba a evolucionar hacia un nuevo modelo, en la
que el control y la optimización de los procesos industriales es reemplazado
por el procesamiento y manejo de la información.
En esa época con el Informe “Towards the
Information Society” del Ministerio de Industria y Comercio de Japón ya se
comenzó a manejar el término de “Sociedad de la Información”. Posteriormente en
1973, el sociólogo estadounidense Daniel Bell introdujo la noción de la
«sociedad de información» en su libro "El advenimiento de la sociedad
post-industrial", donde formula que el eje principal de ésta será el
conocimiento teórico y advierte que los servicios basados en el conocimiento
habrían de convertirse en la estructura central de la nueva economía y de una
sociedad apuntalada en la información.
Como afirmara Marshal McLuhan, “el medio es el mensaje”, los contenidos han perdido sentido respecto a la tiranía de la forma, el imperio de la imagen y la nueva semántica de la información, en el que la tecnología y la ciencia son la nueva ideología, en una suerte de nuevo positivismo carente de competencia.

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